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Manuel Hernández Villeta

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Dino Risi el gran maestro del cine italiano, inmortalizado por Perfume de Mujer y La Escapada

Dino Risi el gran maestro del cine italiano, inmortalizado por Perfume de Mujer y La Escapada

 

Dino Risi. (Foto: DPA)

Dino Risi.

El cineasta italiano Dino Risi, maestro de la ’commedia all’italiana’ (comedia italiana), ha fallecido en su casa de Roma a los 91 años.

Entre sus obras maestras figuran ’Perfume de mujer’ (1974), versionada en los noventa con un magnífico Al Pacino, e ’Il Sorpasso’ (’La escapada’, 1962), con Vittorio Gassman en el papel de Bruno Cortona, en la que narra un viaje en coche de dos días de un hombre de 40 años y un estudiante de Roma a lo largo de la costa hacia Livorno.

La divertida ’road movie’ con Gassman y el francés Jean Louis Trintignant ironizaba sobre los ritos y costumbres del milagro económico italiano de los años 50. La comedia ganó el premio del Círculo de Críticos Cinematográficos de Nueva York a la mejor película extranjera en 1963.

Nacido en Milán el 23 de diciembre de 1916, Risi estudió medicina, especialidad de psiquiatría, antes de que comenzase a rodar cortos tras la Segunda Guerra Mundial. Más adelante, se trasladó a Roma, donde dirigió sus primeras comedias a principios de los años cincuenta.

Se convirtió en uno de los mayores referentes de la ’commedia all’italiana’ junto con Mario Monicelli, Luigi Comencini, Nanni Loy y Ettore Scola.

El éxito le llegó con "Pane, amore e..." (1955), con Sophia Loren, secuela de "Pane, amore e fantasia" y "Pane, amore e gelosia", las tres con Vittorio De Sica.

Risi trabajó con varios de los más grandes actores italianos como Alberto Sordi, Nino Manfredi, Vittorio Gassman y Marcello Mastroianni.

Joseph Pewney deja en el recuerdo sus series...Star Trek,Boñanza, El Fugitivo, Mision Imposible, El Gran Chaparral, El Virginiano

Joseph Pewney deja en el recuerdo sus series...Star Trek,Boñanza, El Fugitivo, Mision Imposible, El Gran Chaparral, El Virginiano

Joseph Pevney. (Foto: AP)

Joseph Pevney

Para el colectivo trekkie -los apasionados del universo de ’Star Trek’- Joseph Pevney era un auténtico mito. No en vano dirigió 14 episodios de la primera temporada de esta serie televisiva, emitida en la antena española de los años 60 bajo el título de La conquista del espacio.

 

Para el resto de los espectadores, este polifacético cineasta, fallecido recientemente en California por causas propias de su avanzada edad, fue el realizador de varias entregas de series tan aplaudidas en la televisión pretérita como ’Bonanza’, ’El Virginiano’, ’El Fugitivo’, ’Misión imposible’, ’El Gran Chaparral’, ’La familia Munster’, ’Marcus Welby, doctor en Medicina’ o, ya en épocas más recientes, ’El increíble Hulk’.

 

Pevney estaba llamado a ser uno de los forjadores de todo un mito de la ciencia ficción y de la televisión de culto. Siendo aún un niño, comenzó a cantar con una espléndida voz de soprano en los vodeviles de los años 20. Precoz intérprete en aquellos mismos escenarios, no tardó en ser presentador en distintos clubes nocturnos, debutando en Broadway en los años 30.

 

Su actividad como actor cinematográfico se inició dando vida a sórdidos personajes de las cintas negras de posguerra. En efecto, Pevney fue el Ned Fingers Ford de ’Nocturno’ (Edward L. Marin, 1946), el Shorty Polasky de ’Cuerpo y alma’ (Robert Rossen, 1947) y el Pete de ’Mercado de ladrones’ (Jules Dassin, 1949).

 

Contratado por la Universal en 1950, se inició como realizador con una cinta negra como las que había interpretado hasta entonces. ’Shakedown’ fue su título. Aunque contó con Brian Donlevy (Nick Palmer) y un incipiente Rock Hudson entre sus actores, Pevney habría de reservarse un pequeño papel en ’Shakedown’. Sería su última interpretación.

 

A partir de entonces se distinguió como un buen realizador en toda suerte de géneros. Así, cultivó la comedia sentimental -Entre dos amores (1952) y Tammy, la muchacha salvaje (1957)-, la comedia hilarante -Three Ring Circus (1955)-, la aventura exótica -La legión del desierto (1952)- o el filme bélico -Zafarrancho de combate (1956)-.

 

No obstante, su película más singular fue ’El hombre de las mil caras’ (1957), un biopic sobre Lon Chaney, a la sazón encarnado por James Cagney. Chaney, ’El hombre de las mil caras’, fue uno de los grandes villanos de la pantalla silente que disfrutaba interpretando a personajes tullidos, torturados o alienados. Tanta pesadumbre proporcionó a Pevney un carrusel de insólitas imágenes. La crítica fue a aplaudir con idéntico brío ’El crepúsculo de los audaces’ (1958), un melodrama protagonizado por Rock Hudson y Cyd Charisse.

 

Retirado de la gran pantalla tras dirigir ’Portait of a Mobster’ (1961), sobre la vida del gángster Dutch Schultz, cuya agonía habría de inspirar a William S. Burroughs una de sus novelas más celebradas, Pevney -aunque aún rodó una última película: ’The night of the grizzly’ (1966)- se dedicó por entero a la televisión.

 

Recordado por su hijo Jay como «un hombre que disfrutaba con su trabajo», nunca ocultó la sorpresa que le causó el éxito de ’Star Trek’. «Estaba sorprendido por el tiempo que duró después de lo poco popular que fue en su comienzo». Retirado desde 1985, dedicó sus últimos años a su tercera esposa y a sus tres hijos. No sería de extrañar que, entre sus nietos o bisnietos, hubiera algún trekkie.

 

 

Mel Ferrer, gran bohemio, un mal actor

Mel Ferrer, junto a Audrey Hepburn. (Foto. AP) En el año 1971 Mel Ferrer y su esposa Lisa Soukhotine, recién casados en Londres. AP

En el año 1971 Mel Ferrer y su esposa Lisa Soukhotine, recién casados en Londres.

Ser feo es una cuestión de clase. No está al alcance de cualquiera. Mel Ferrer, que falleció el 2 de junio en su rancho cerca de Santa Bárbara (California), era, con sus paletas levemente separadas, sus ojos saltones y su nariz de púgil bien fajado, la quintaesencia del feo irresistible.

 

Hay pruebas. Entre septiembre de 1954 y diciembre de 1968, estuvo casado con Audrey Hepburn. Durante 14 años fue el hombre más envidiado de Hollywood. Luego compartiría ese privilegio con Andrea Dotti, el segundo marido de la mujer más elegante que ha dado la madre naturaleza. ¿Que quién es Dotti? Probablemente, ni el propio Mel Ferrer lo supo nunca.

 

A los 90 años, desaparecía el único actor que dio el Hollywood clásico cuyo nombre no generaba disparidad de acentos entre la abuela y el nieto. Mel Ferrer, al contrario que, por ejemplo, Buster Keaton (¿o era baster quiton?) podía ser pronunciado por cualquiera, independientemente de su nivel de inglés.

 

De hecho, el apellido de este actor, director, productor y guionista (pues todo eso fue) procedía de un padre nacido en Cataluña y afincado en Estados Unidos tras pasar por Cuba. El nombre que figura en su partida de nacimiento es Melchor Gaston, nacido el 25 de agosto en Nueva Jersey. En 1991, en el festival de Deauville (Francia), Ferrer lo dejó claro: "Me pusieron así porque así se llamaba el mejor amigo de mi padre y uno de los reyes magos".

 

Su carrera empezó en Broadway, donde, y después de probar fortuna como escritor (llegó a publicar un libro infantil), acabó en la línea del coro dando sus primeros pasos sobre el escenario. Eso ocurrió en 1938. Poco después, llegarían sus primeros papeles, una incursión en la radio en calidad de productor y director y, por fin, su primer contacto de verdad con el cine. Contratado por Columbia, y tras un olvidado debut como director, ejerce de asistente de John Ford en el western protagonizado por Henry Fonda ’El fugitivo’.

 

En 1949 debutó como actor en la pantalla grande en ’Fronteras invisibles’. Desde entonces, su carrera está dividida entre la dirección de películas de recuerdo difícil como ’Mansiones verdes’ o la rodada en España, e interpretada por Marisol y Ángel Peralta, ’Cabriola’, y, ya más fácil de traer a la memoria, su trabajo como intérprete de presencia inconfundible en cintas como ’Lili’ (1953) o su magnífico Príncipe Andrei en ’Guerra y Paz’. La superproducción dirigida por King Vidor en 1956 guarda una sorpresa: a la vez que trabajaba con su esposa se familiarizaba con el apellido Tolstoi. Su siguiente mujer, Elizabeth Soukotine, con la que se casó en 1971, era sobrina nieta del escritor ruso.

 

Pero más allá de los cotilleos que alimentan las leyendas, Ferrer es un rostro de cine de barrio con olor a ozonopino. ’Encubridora’, de Fritz Lang; ’Scaramouch’, de George Sidney; ’Los caballeros del rey Arturo’, de Richard Thorpe, o las citadas ’Lili’, de Charles Walters, y ’Guerra y paz’ pertenecen al imaginario de una época, hablamos de los 50, en los que el cine entraba en vena en sesión continúa. En primer plano, el héroe, y detrás, al fondo, un tipo espigado de maneras elegantes con el que era mucho más fácil estar de acuerdo, identificarse. Además, parecía español, al menos su apellido.

 

Las décadas siguientes vieron desleírse su quijotesca figura entre un cúmulo de producciones europeas: ’Las manos de Orlac’, ’La caída del imperio romano’, ’La pícara soltera’ o una muy recomendable, por extraña, ’El Greco’. En los años 80 llegó a trabajar a las órdenes de Fassbinder en Lili Marleen y, conviene no olvidarlo, en la serie televisiva Falcon Crest.

 

Sea como sea, en el recuerdo, ahora sí imborrable, queda la imagen de uno de los feos más atractivos que ha dado el cine. Tan desgarbado como irresistible. Audrey Hepburn y todos aquellos que vieron como la abrazaba en ’Guerra y paz’ lo saben. Lo dicho, para siempre jamás, el hombre más envidiado del planeta.

 

Mel Ferrer, cineasta, nació en 1917 en Elberon (Nueva Jersey, EEUU) y murió el 2 de junio en Santa Bárbara (California).

Sidney Pollak deja en el recuerdo muchas películas buenas y otras malas, pero ganó el Oscar por "Memorias de Africa"

Pollack, al recibir los Oscar por 'Memorias de África'. (Foto: AP)Sydney Pollack. (Foto: EFE)

El director, actor y productor estadounidense Sydney Pollack ha fallecido a los 73 años en su casa de Los Ángeles, víctima de un cáncer que se le había diagnosticado hace 10 meses. Pollack, uno de los ilustres de Hollywood, obtuvo el Oscar como mejor director por 'Memorias de África' (1985), cinta que también logró la estatuilla de mejor película.

 

Pollack, quien comenzó su carrera en los años 50 como actor, filmó 20 películas, entre ellas clásicos como 'Tootsie', con Dustin Hoffman y Jessica Lange, 'El jinete eléctrico', con Robert Redford y Jane Fonda y 'The Firm', con Tom Cruise y Gene Hackman. El filme que consagró a Pollack fue 'Danzad, danzad, malditos', rodado en 1969 y con el que fue nominado al Oscar como mejor director. 'Tootsie' (1982) obtuvo 10 nominaciones a los Oscar (aunque se tuvo que conformar con el premio a la mejor actriz de reparto, concedido a Jessica Lange), y 'Tal como éramos'.

 

Tras unos años alejado de la gran pantalla reapareció en 1995 con 'Sabrina y sus amores', adaptación de la célebre película que Billy Wilder rodó en la década de los 50, y cuatro años después volvió a la carga con 'Caprichos del destino'.

 

Pollack era un director favorito entre las estrellas de Hollywood. Robert Redford trabajó con él siete veces. También dirigió a Burt Lancaster, Natalie Wood, Robert Mitchum, Al Pacino, Harrison Ford, Nicole Kidman y Barbra Streisand.

 

 

 

Pollack, al recibir los Oscar por 'Memorias de África'. (Foto: AP)

"Las estrellas son como un pura sangre", dijo Pollack a comienzos de los años 80 al diario 'The New York Times'. "Es un poco más peligroso con ellos. Son más irritables. Uno tiene que ser cuidadoso, porque uno puede ser despedido. Pero si ellos hacen, lo que mejor hacen —sea lo que fuere lo que los hace estrella— es realmente interesante".

 

Pollack, distinguido en 2002 en el Festival de Cine de Locarno (Suiza) con un Leopardo de Oro Honorífico a su trayectoria, combinó la realización con la labor de producción para otros directores, sobre todo en los últimos tiempos.

 

Son los casos de la cinta de Ang Lee 'Sentido y sensibilidad' (1995), o 'El paciente inglés' (1996) y 'Cold Mountain' (2003), de Anthony Minghella.

 

Sus últimos proyectos fueron 'The Reader' y 'Margaret', películas que están previsto que se estrenen este año, en el que optó a una estatuilla por su participación en la producción de 'Michael Clayton' (2007) —en la que también actuó—, nominada a mejor película en la pasada gala de los Oscar.

 

'La boda de mi novia', filme dirigido por Paul Weiland que se estrenará el próximo viernes en España, pasará a la historia como su última aparición en la pantalla por su papel de 'Thomas Bailey'.

 

Pollack, quien nació en julio de 1934 como hijo de inmigrantes rusos en Lafayette, estado estadounidense de Indiana, estaba casado desde 1958 con la actriz Claire Griswold, con quien tuvo tres hijos. El hijo mayor murió en 1993 en California en un accidente aéreo. Pollack tuvo además seis nietos.

 

Los grandes nombres del cine no pueden ganar la Palma de Oro de Cannes, que le deja a la neuva francia el galardón

Los codirectores brasileños Daniela Thomas, izquierda, y Walter Salles posan con el premio a la mejor actriz para Sandra Corveloni en la película  De izquierda a derecha, Sean Penn, la actriz alemana Alexandra Maria Lara, la actriz israelo-americana Natalie Portman, el actor italiano Sergio Castellitto y el director mexicano Alfonso Cuarón, aplauden a los premiados de la edición 61 del Festival de Cine de Cannes. AP Poster promocional del festival de Cannes, 2008

Los codirectores brasileños Daniela Thomas, izquierda, y Walter Salles posan con el premio a la mejor actriz para Sandra Corveloni en la película "Linha De Passe", durante la conferencia de prensa tras la entrega de premios en el 61mo Festival Internacional de Cine en Cannes, Francia,...

"Las preguntas sobre la educación no tienen edad ni tiempo". El cineasta francés Laurent Cantet, acompañado de François Bégaudeau, el profesor que se interpreta a sí mismo en Entre les murs, explica así el impacto que su filme ha tenido en el jurado de la 61º edición del Festival de Cannes. "Esta película responde a los que hablan de los jóvenes sin conocerlos, a los que les juzgan y piensan que sólo tienen mierda en el cerebro", añadía Bégaudeau, rodeado de los adolescentes que han robado con su imparable energía todo el protagonismo de Cannes. La fuerza con la que Sean Penn anunció la Palma de Oro para Cantet dejaba claro lo que segundos antes él mismo había dicho con contenida emoción: que la Palma de Oro había sido elegida por absoluta unanimidad y que era para una película "increíble". "Ha sido un flechazo para todos nosotros. Es una película en estado de gracia que encierra lo que todos pedíamos: magia en las actuaciones, en la escritura y en su enorme generosidad", añadió después el actor estadounidense.

 

Entre les murs, metáfora sobre la sociedad francesa, sobre su nueva realidad multicultural y sobre cómo en el sistema educativo se encierra el verdadero poder de un país, fue proyectada el último día del festival y desde entonces se posicionó como una de las favoritas. Un filme coral, sobre un curso de instituto convertido en microcosmos de un complejo mundo en el que el trabajo de un maestro con sus alumnos todavía puede marcar la diferencia. Escrita e interpretada por François Bégaudeau, la película está basada en un libro sobre su propia experiencia. Fue emocionante ver ayer sobre el escenario del Gran Thèâtre Lumière a todos los adolescentes protagonistas, ese curso de instituto que ha enamorado a un jurado hasta tal punto que el cineasta tailandés Apichatpong Weeraethakul recomendó ayer al Gobierno de su país ver el filme y, sencillamente, tomar nota.

 

Si Francia celebraba ayer la Palma de Oro, el cine italiano recibía dos premios que reivindican el urgente regreso a primera página de una de las grandes cinematografías del mundo. Mientras el retrato satírico de Giulio Andreotti en Il Divo, de Paolo Sorrentino, lograba el Premio del Jurado, Gomorra, de Matteo Garrone, se llevaba el fundamental Gran Premio del Jurado. Se notó la decepción de Garrone en su lacónico "merci" al recibir un premio demasiado pegado a la Palma de Oro, aunque él aclaró más tarde que su callada respuesta sólo era cuestión de timidez. "No soy bueno con las palabras", dijo

 

Además de la Palma de Oro, el otro premio "unánime" de la noche fue para el Che-Benicio del Toro. El actor de origen puertorriqueño recibió una de las ovaciones más fuertes de la gala. "Es una gran noche para Latinoamérica y para el cine. El cine latino es imparable", dijo en referencia a su premio y al de la actriz brasileña Sandra Corvelino, intérprete de la madre coraje de cuatro hijos de padres distintos en Linha de passe. Otra película-metáfora de un país, otra interpretación pegada a una dura realidad y una fatal casualidad: Corvelino, que da vida a una embarazada en el filme, acaba de perder el hijo que esperaba. Ayer dejó su elocuente silencio en Cannes.

 

El jurado se sacó de la manga un premio especial para dos rostros que forman parte de la historia del cine: Catherine Denueve y Clint Eastwood. La actriz de Conte de Noêl y el director de The exchange recibían un premio especial porque, como explicó Sean Penn, querían destacar el cine de dos artistas imprescindibles cuya "escalada creativa ha sido tan extrema como inspirada". La siempre elegante Deneuve, rubia y dorada, subió sola al escenario porque Eastwood no recogió el premio.

 

El viento que ayer azotaba La Croisette jugó alguna mala pasada a las invitadas que cruzaron la inmensa alfombra roja del Gran Thèâtre Lumière. No era una tarde para pelos enlacados ni vestidos con vuelo. Deneuve, del brazo del director Arnaud Desplechin, apuró su paso mientras Milla Jovovich (con su contagiosa sonrisa y un eléctrico vestido azul) movía los hombros al ritmo de las ráfagas de aire. Las que intentaron jugar con sus faldas a la pícara inocencia de Marilyn apenas llamaron la atención de los fotógrafos que preferían divertirse con los adolescentes de Entre les murs, que desde que llegaron a la gran sala del festival llamaron la atención con sus dientes con aro, su acné y sus ganas de vida.

 

 

La intelectualidad del cine se da un baño de guerrilla, con una odísea de cuatro horas donde un norteamericano analiza al Ché y un puertoriqueño lo interpreta

El actor puertorriqueño Benicio del Toro sostiene el premio al mejor actor por su interpretación de Ernesto Guevara en  Poster promocional del festival de Cannes, 2008

El actor puertorriqueño Benicio del Toro sostiene el premio al mejor actor por su interpretación de Ernesto Guevara en "Che", de Steven Soderbergh, durante la entrega de galardones del 61mo. Festival Internacional de Cine de Cannes, Francia,

El presidente del jurado, ese actor intenso y magnético llamado Sean Penn, alguien que siempre ha utilizado su condición de intocable estrella del cine para no cortarse la lengua, para dar sus arriesgadas e impopulares opiniones sobre el estado de las cosas, algo normal, pero que en Estados Unidos puede llevar el estigma del pensamiento radical, ha repetido a lo largo del Festival de Cannes que el cine debe de estar conectado con la vida y hablar de la realidad. También que había que huir del modelo y de los rituales que suponen los Oscar. Lo segundo lo entiendo un poco menos, viniendo de alguien que ha logrado varias nominaciones y que mostró su comprensible felicidad cuando se lo concedieron por su magnífico trabajo en Mystic river.

 

 

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El festival puede permitirse elegir lo mejor, y esta vez lo ha hecho

Fiel a esos selectivos principios y con la presumible solidaridad de la concienciada gente que le acompañaba en el jurado, han concedido la anhelada Palma de Oro a Entre les murs, una película empeñada en reproducir la vida sin adulterarla, en describir con conocimiento, respeto y sentimiento los conflictos que provoca intentar educar y enseñar, las tensiones de todo tipo que laten en un colegio multirracial y con mayoría de inmigrantes, el retrato de las preocupaciones prioritarias de los adolescentes alumnos, la táctica de un profesor joven y humanista para ser escuchado y respetado por chavales que sienten instintivo enfrentamiento con cualquier forma de autoridad. El director Laurent Cantet aborda Entre les murs con vocación de documentalista, sin forzar el dramatismo ni encontrar soluciones definitivas, utilizando sabiamente a gente que no está interpretando, que se limita a ser como es, sin ir de listo ni de moralista. Y lo que muestra es emotivo y duro, cotidiano y cercano. Ofrece sensación de verdad, de haber captado con inteligencia y sensibilidad los claroscuros de la vida, de saber de lo que habla, de huir del énfasis y la adulteración. Bertrand Tavernier había utilizado un tono parecido para hablar de un universo similar en la hermosa Hoy empieza todo. Como él, Laurent Cantet también demuestra con Entre les murs que el arte no está reñido con lo didáctico, que el retrato sociológico puede ser conmovedor. Es una película tan hermosa como necesaria, un soplo de autenticidad y de frescura, una justificada Palma de Oro.

 

El Gran Premio del Jurado a Gomorra también apuesta por el realismo. En este caso, hablando con espeluznantes datos de un mundo siniestro que sólo obedece sus propias leyes. Es el Nápoles regido por la Camorra, la descripción del vasallaje que impone, la imposibilidad de escapar de su influencia, la corrupción y la violencia como cotidiana forma de relación, su imperio feudal en todas las facetas de la economía, sus ramificaciones en todo tipo de negocios legalizados o subterráneos. El director Mateo Garrone nos impacta sin necesidad de recurrir al efectismo. El cine italiano ha recurrido muchas veces a esta temática sórdida, pero aunque estemos familiarizados con ella, el director Mateo Garrone consigue seguir impresionando con ella, con la ausencia de soluciones ante un poder ancestral, feudal y letal.

 

Han considerado que el director turco Nuri Bilge Ceylan ha sido el mejor en esta edición, algo que sólo se puede tomar como una broma de dudoso gusto cuando está compitiendo con alguien llamado Clint Eastwood, un clásico que ya no tiene que exponer en concursos a sus magistrales criaturas. Es un disparate que hayan dejado sin ningún galardón a Changeling, otra impagable mirada de Eastwood a los monstruos que se ceban con los niños. Lo hace con magisterio y profundidad, con una forma de contar y matizar las cosas más perturbadoras con elaborada sencillez, algo que sólo está al alcance de los grandes.

 

Bilge Ceylan posee estilo visual y atmósfera, pero también tendencia a recrearse en lo plúmbeo, en la morosidad psicológica, en planos interminables que intentan retratar tormentos y compulsiones internas. Los tres monos mantiene esa tediosa estética describiendo las tensiones y los engaños entre una familia a punto de descomposición. Para entendernos: es el tipo de creador espeso o hermético por el que sienten veneración los festivales. Algo que también comparten los hermanos Dardenne.

 

Consecuentemente, no se han ido de vacío en su prestigioso gueto, aunque está vez sólo puedan consolarse con el premio al mejor guión. En El silencio de Lorna siguen empeñados en reconstruir tragedias actuales con estilo seco. Aquí, la de los inmigrantes eslavos que son explotados por las mafias a en su sueño de conseguir la nacionalidad en el país al que les ha conducido su desesperación. También pretenden hacer notaría de la realidad, pero en su faceta exclusivamente deprimente, con personajes acorralados que te dejan indiferente, todo lo contrario que Laurent Cantet.

 

Había pocas dudas de que el premio al mejor actor le iba a caer a Benicio del Toro. No por razones de amiguismo (sus jueces Sean Penn y Natalie Portman también son sus colegas), sino por insostenible lógica. La creación que hace del Che Guevara es memorable, sobria y sentida, perfecta en gesto, voz y presencia. Pero no era previsible que le otorgaran el premio a la mejor actriz a la brasileña Sandra Corveloni, una mujer que nunca se había puesto delante de la cámara. Es espontánea, es creíble, es expresiva, no está contaminada.

 

Ha sido un Cannes notable, para todos los gustos. Pueden elegir lo mejor. Esta vez lo han hecho.

 

 

El estadounidense Charlie Kaufman y el italiano Paolo Sorrentino, dos directores singulares que han presentado a concurso 'Synecdoche, New York' e 'Il divo',.....Cobertura del Festival de Cine de Cannes

Catherine Kenner y Michelle Williams, del reparto de 'Synecdoche, New York'. (Foto: AFP) Poster promocional del festival de Cannes, 2008

Catherine Kenner y Michelle Williams, del reparto de 'Synecdoche, New York'.

Los italianos Anna Bonaiuto, Toni Servillo, Piera Degli Esposti y Massimo Popolizio posan durante un pase gráfico de la película 'Il Divo'. (Foto: EFE) 

Los italianos Anna Bonaiuto, Toni Servillo, Piera Degli Esposti y Massimo Popolizio posan durante un pase gráfico de la película 'Il Divo'.

El Festival de Cannes ha unido en una misma jornada dos rarezas de fértil imaginación como el estadounidense Charlie Kaufman y el italiano Paolo Sorrentino, dos directores singulares que han presentado a concurso 'Synecdoche, New York' e 'Il divo', ambas recibidas con aplausos.

 

'Synechdoche, New York', el estreno detrás de la cámara del prestigioso guionista Charlie Kaufman, constituye una reflexión sobre la creación presentada a modo de tragicomedia y que gira en torno a un director de teatro (Philip Seymour Hoffman) y las mujeres de su vida (Catherine Keener, Michelle Williams, Samantha Morton).

 

Vida real y teatro, amor, soledad, paternidad, nostalgia y muerte se van alternando en esta cinta que continuamente cruza la frontera de lo real y la imaginación dejando cuando menos desconcertado al espectador por la cantidad de reflexiones que suscita.

 

Pocas pistas da sobre el elevando voltaje de intensidad de la cinta el título, 'Synecdoche, New York', el nombre de las dos ciudades donde vive el protagonista. "Me gusta titular difícil", ha contado Kaufman, quien considera que si cuesta memorizar un título, se recuerda mejor.

 

Spike Jonze, que ha trabajado con Kaufman ('Cómo ser John Malkovich') y ahora produce su primera película, elogió la agudeza del realizador debutante, autor de los libretos de 'Eternal Sunshine for a Spotless Mind' o 'Adaptation'.

 

En esta película coral rodada con amigos, Kaufman ha estado arropado por Keener, Williams y Morton, así como Seymour Hoffman, quien sólo ha podido describir su personaje como un hombre al que continuamente le rompen el corazón.

 

Sátira sobre Andreotti

Kaufman es una de las últimas propuestas en el concurso por la Palma de Oro, cuyo palmarés se dará a conocer el domingo, donde también se ha presentado 'Il divo', la sátira que ha rodado Paolo Sorrentino sobre Giulio Andreotti, uno de los políticos más importantes de Italia desde la Segunda Guerra Mundial.

 

El actor Toni Servillo más que ponerse en su piel caricaturiza al político sereno e inescrutable, que encarnó el poder durante cuatro décadas en las que fue primer ministro en siete ocasiones y senador vitalicio.

 

Sobre el líder de la Democracia Cristiana pesan los procesos por sus lazos con la mafia y por el asesinato del periodista Mino Pecorelli. Andreotti, cuya película favorita es 'Dr. Jekyll and Mr. Hyde', atrajo a Sorrentino por su fascinante ambiguedad y su complejidad psicológica.

 

 

 

Los italianos Anna Bonaiuto, Toni Servillo, Piera Degli Esposti y Massimo Popolizio posan durante un pase gráfico de la película 'Il Divo'. (Foto: EFE)

El director italiano, que ha presentado sus últimas tres películas en la competición oficial de Cannes, consigue componer un singular y divertido fresco de Italia aun cuando juega en contra no conocer al detalle a los protagonistas de la política del país que actualmente gobierna Silvio Berlusconi.

 

Para un actor resulta especialmente difícil ponerse en la piel de un personaje que está vivo, ha comentado Servillo, quien tras leer el guión dijo que se dio cuenta de que lo realmente importante era que Andreotti era un símbolo en los años que comprende la cinta, la década de los 80 y 90.

 

"Italia es un país diferente a los otros (países vecinos)", ha explicado Sorrentino. "El poder no es tan transparente como en otros países".

 

Servillo, que ya gustó en la anterior película italiana presentada a concurso ('Gomorra'), se perfila ahora como uno de los favoritos a alzarse con el premio a la mejor interpretación masculina del certamen francés, que también podría recaer en Benicio del Toro por su papel del Che.

 

El Festival de Cannes marcará el sábado sus últimos compases con los estrenos de 'Palermo Shooting', del alemán Wim Wenders, y 'My Magic', del realizador de Singapur Eric Khoo.

 

El certamen francés cerrará su 61 edición el domingo con la proyección de 'What Just Happened?', el esperado trabajo de Barry Levinson con Robert De Niro al frente de un reparto de lujo en el que también figuran Stanley Tucci, John Turturro o Bruce Willis, entre otros.

 

El Che Quevara sigue vivo....Lejos de las montañas de Bolivia, llega a la alfombra roja de Cannes, para jugar a la realidad con la fantasía. Cobertura del festival de cine de Cannes

Raúl Castro y Ernesto  Benicio del Toro Steven SoderberghJulia Ormond, Franka Potente, Benicio del Toro y Catalina Sandino
Poster promocional del festival de Cannes, 2008
 

"Che", el filme biográfico del líder revolucionario Ernesto Che Guevara, generó críticas encontradas en la 61ª edición del festival internacional de cine de Cannes, en Francia.  La película, dirigida por el estadounidense Steven Soderbergh, dura casi cuatro horas y media y fue rodada totalmente en castellano.  Su protagonista principal es el actor portorriqueño Benicio del Toro, ganador del Oscar, quien encarna al líder de la revolución cubana.

 Para el enviado especial de la BBC en Cannes, Mark Savage, el desempeño de del Toro es "sin duda una revelación, en la que retrata al estratega militar como un hombre común y pausado".  Sin embargo esa misma representación, según Savage, es la que decepcionó a otros críticos.

 

 "El Che aparece disminuido de la manera en cómo fue retratado", opina Todd McCarthy de la revista estadounidense Variety.  El filme explora las facetas del Guevara como guerrillero y como político.

 

"Literalmente es una película en la cual no hay con quién engancharse, y con esa duración, eso no es bueno" afirmó Roger Friedman de Fox News.

 

El enviado especial a Cannes del diario español El País, Carlos Boyero, en cambio describe el trabajo de Benicio del Toro como "tan impresionante como sobrio, tan complicado como veraz".

 

Boyero también asegura que es una película "muy seria, primorosamente ambientada, con actores que nunca parecen estar interpretando ni recitando, con un lenguaje, un tono, un cuidado en los acentos y en la fisicidad que te hacen creer que estás en Sierra Maestra y en compañía de los personajes verdaderos".

 

Contexto

 

Según el enviado de la BBC el consenso general es que el director Steven Soderbergh, quien logró un excelente golpe emocional en Erin Brockovich, su última biografía, en este filme aparece "extrañamente desconectado" de la trama actual.

 

"El tono y el ritmo de ’Che’ se asemeja a sus proyectos más pequeños y experimentales, como la lúgubre ’Solaris’ antes que a los dramas de alto octanaje como ’Traffic’ o un ’Romance Peligroso’ (Out of Sight)", afirma Mark Savage.

 

 

 No puedes hacer una película sobre el Che Guevara que tenga credibilidad a menos de que sea en castellano

 

Según Savage, el director no provee los suficientes elementos de contexto para entender al personaje.

 

"Se espera que la audiencia esté familiarizada con las locaciones, los tiempos y eventos de la vida del Che, desde su lento avance hacia La Habana hasta el tiempo que pasó en la selva boliviana", dice Savage.

 

"Cuando ejecuta a un camarada por insubordinación no hay señales de emoción, ni una explicación de cómo un asesinato afectó a un hombre que, en otras escenas, aparece como un ser sensible, que como doctor sana a sus tropas y a los campesinos por los cuales está luchando".

 

"En otros momentos se dan claves sobre las tensiones existentes entre el combatiente y su camarada político Fidel Castro, pero no son exploradas a fondo", afirma el periodista de la BBC.

 

Larga duración

 

A pesar de que fue presentada con el nombre de "Che", se espera que la película salga al público en dos partes, "El Argentino" y "Guerrilla".

 

 

La actriz colombiana Catalina Sandino también formó parte del elenco.

 

La extensa duración del filme fue uno de los reparos en el que coincidieron la mayor parte los de críticos, incluso aquellos que defendieron la película.

 

Esto, sumado al idioma en la que fue filmada, generó dudas de que "Che" pueda atraer grandes cantidades de público en mercados grandes como Estados Unidos.

 

Pero Soderbergh, ganador del Oscar a la dirección por "Traffic", desestimó las críticas y defendió su obra.

 

"Espero que ese tipo de imperialismo cultural haya llegado a su fin y que ahora podamos rodar en idiomas locales", dijo el director en una rueda de prensa.

 

"Sólo puedo hacer películas que yo quisiera ver", opinó Soderbergh, "no puedes hacer una película sobre el Che Guevara que tenga credibilidad a menos de que sea en castellano".

 

Respecto a la duración afirmó que para "tener contexto es necesario tener tamaño".