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Manuel Hernández Villeta

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La última prueba de vida de Óscar Tulio Lizcano, enviada a su familia en abril de 2008. (Foto: EFE)El ex congresista Óscar Tulio Lizcano (c) junto al ministro de Defensa, Juan Manuel Santos (d), momentos antes de hablar con la prensa. (Foto: EFE)

Las FARC entran al proceso de diálogo o desbandada

BOGOTÁ.- Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) reafirmaron el martes su decisión de buscar un acuerdo de intercambio humanitario de secuestrados por rebeldes presos y para ello solicitaron el respaldo de la "gran mayoría de presidentes latinoamericanos".

Los rebeldes reiteraron su exigencia de "canje humanitario" en un comunicado fechado el pasado 11 de octubre pero difundido este martes a través de los sitios de internet de la Agencia de Noticias Nueva Colombia (ANNCOL, con sede en Estocolmo y cercana a los insurgentes) y de la congresista Piedad Córdoba.

"Nuestra disposición a explorar posibilidades hacia el canje humanitario y la paz con justicia social, que es hoy el clamor y la necesidad más urgente y sentida de toda la nación, continúa invariable", aseguró el Secretariado (mando central) de las FARC.

El mando rebelde observó que la puesta en libertad unilateral de seis rehenes en enero y febrero pasados "buscaba crear condiciones y ambientes propicios al canje de prisioneros en poder de las partes contendientes".

Aquellos cautivos fueron entregados al Gobierno del presidente venezolano, Hugo Chávez, en misiones humanitarias en las que estuvo presente la opositora Córdoba, en el pasado mediadora junto al gobernante del país vecino de un acuerdo sobre rehenes.

"Este hecho es testimonio fehaciente de voluntad política", añadió la nota del grupo rebelde, que sugirió el refuerzo de esta nueva iniciativa hacia "la gran mayoría de presidentes latinoamericanos" que se han declarado dispuestos a "contribuir con sus esfuerzos en el proceso de intercambio humanitario y paz".

En el comunicado, los mandos de las FARC dijeron que reciben "con beneplácito" el mensaje del grupo civil liderado por Córdoba y que invita a "explorar colectivamente caminos hacia la paz alejados del actual rumbo gubernamental de guerra perpetua".

"Saludamos el florecimiento de una corriente de opinión que se aparta del falso triunfalismo y de los parámetros de la solución guerrerista a los grandes problemas nacionales", añadieron rebeldes.

Este mensaje se hace público cuando el grupo de rehenes canjeables de las FARC se ha reducido a 28 tras el rescate de quince ellos el pasado julio, entre ellos Íngrid Bentacourt y tres estadounidenses, y la huida la semana pasada del ex legislador Óscar Tulio Lizcano, ayudado por su carcelero.

Wilson Bueno, durante su comparecencia en la sede del Ministerio de Defensa colombiano en Bogotá. (Foto: AP)

Comandante Isaza dice perdió doce años en las FARC

BOGOTÁ.- Lo primero que nos advierten a los periodistas antes de comenzar la rueda de prensa es que no preguntemos sobre su vida pasada porque no contestará. Teme decir algo de más que pueda perjudicarle con la Justicia. El consejo era innecesario. "Isaza" o Wilson Bueno es parco al hablar y muy prudente, características comunes a los subversivos que han pasado buena parte de su vida combatiendo en el monte.

Tampoco ayuda a soltar la lengua el hecho de tener enfrente decenas de cámaras cuando uno se había olvidado de la civilización, y menos aún el tener que contar sus experiencias en la sede del Ministerio de Defensa, observando a los militares que hasta hace nada eran sus acérrimos enemigos.

"No he pensado todavía qué hacer con la plata. Una casa para mi familia y el resto miraría qué hacer", indica sobre los mil millones de pesos (más de 344.000 euros) que cobrará de recompensa.

Lo más rotundo que afirma es que sus doce años en las Farc "fueron un tiempo perdido, no saqué ningún provecho de eso" y cuando añadió que la banda terrorista dejará de existir en un futuro no lejano. A su juicio están "sin un oriente político, [es un grupo] que va a desaparecer, los guerrilleros están sin moral y hay descomposición interna".

Relató sin emoción alguna unos cuantos detalles de la fuga que protagonizó con su rehén, el ex congresista Oscar Tulio Lizcano. Iba armado de un fusil y dos granadas para defenderse de sus antiguos compañeros en caso de enfrentarlos. "Después de que uno abandona las filas, viene dispuesto a dos cosas: salirse o morirse".

Fueron tres días de "mucha zozobra... de hambre, sueño, cansancio, arriesgando la vida de los dos porque venían persiguiéndonos. El doctor Lizcano no podía andar. Me tocaba cargarlo", rememora sin imprimir emoción a sus palabras. Llegamos a la vereda a las 7.20 de la mañana", precisa. "Nos recibieron muy bien los soldados".

Al cautivo le fue cogiendo estima no tanto porque ayudara a su madre en el pasado a conseguir un subsidio de vivienda –episodio que él niega aunque lo reveló el propio Lizcano-, sino porque su progenitora hablaba bien de él ya que conocía su trayectoria política y porque se compadeció de su lamentable estado de salud. "Me daba pesar, era una persona que necesitaba mucha ayuda. Me contaba cosas, yo le contaba cosas. Tanta aguantada de hambre, de cansancio, decidí que nos volábamos". Por eso tampoco estaba dispuesto asesinarlo en caso de que el Ejército llegara rescatarlo, como le ordenaron sus mandos. "En caso de combate se me pega a mí, que yo no le voy a hacer daño", le dijo al 'cucho' (viejo).

Cuando le comunicó a Lizcano su decisión de huir, éste sólo le respondió: "Por mi libertad ando lo que sea", aunque ya no tenía fuerzas para nada.

Asegura que su novia, que desertó hace cuatro meses, no jugó un papel importante si bien, aseveró, "la quiero mucho y la quería verla". Con ella irá a cualquier parte, tal vez al extranjero, a rehacer la vida que le arrebató la guerra. "No he pensado todavía si irme a Francia, he pensado mucho en ayudarle a mi familia", responde cuando alguien inquiere sobre su futuro. Del país galo admite que "no conozco nada" y que más adelante decidirá si viaja allí a otro lugar.

"Aquí hay solidaridad, le respetan la vida a uno", indicó para animar a otros guerrilleros a que sigan su ejemplo. Pronto pasará por el quirófano para colocarle una prótesis en la cavidad del ojo que perdió en una batalla. "La seguridad de mi familia es lo primero", afirma antes de levantarse de la mesa.

Obama pronuncia un discurso en Canton, en el estado clave de Ohio. (Foto: REUTERS)Foto

Obama huele a Presidente de Estados Unidos

WASHINGTON.- Después de más de un año y medio de una larguísima campaña electoral, que incluyó un proceso de primarias, a John McCain y Barack Obama sólo les falta una semana para saber si han hecho realidad el más grande de sus sueños: convertirse en el hombre más poderoso de la Tierra.

De acuerdo con las encuestas y con las opiniones de la mayoría de analistas, Obama entra en esta última fase con el viento en popa y la oportunidad de concluir sus argumentos ante el pueblo estadounidense para intentar convencerlo de que es el político adecuado para afrontar los numerosos desafíos a los que se enfrenta el país.

Según el sitio web RealClearPolitics, que realiza una media de todos los sondeos publicados en el país, si las elecciones se realizaran hoy, el aspirante demócrata vencería por más de siete puntos. Esta cifra se ha mantenido bastante estable en los últimos 15 días, después de que el demócrata despegara coincidiendo con el estallido de la crisis financiera.

Sin embargo, debido al sistema electoral, que es mayoritario y no proporcional, las encuestas más importantes son las realizadas en los llamados estados clave, como Ohio, Virginia o Florida. Ahí, el aspirante demócrata también parece muy bien situado, pues lidera las encuestas en la mayoría de estos estados.

Según estas previsiones, RealClearPolitics calcula que Obama podría obtener más de 325 votos electorales, por poco más de 200 de su adversario. La cifra mágica que otorga la llave de la Casa Blanca son los 270 votos.

Los republicanos, enfrentados

A diferencia de los demócratas, los republicanos entran en la última fase de la campaña sumidos en el desconcierto y el pesimismo. A parte del panorama nada halagüeño de las encuestas, en los últimos días han salido a la luz varias noticias descorazonadoras. Por ejemplo, se ha sabido que el equipo de campaña se ha gastado en un mes 150.000 dólares (unos 120.000 euros) para vestir a la aspirante a la vicepresidencia, Sarah Palin, lo que no encaja muy bien con sus acusaciones a Obama de elitista.

Pero quizás aún más grave, se ha filtrado a la prensa una batalla interna de la campaña republicana entre los asesores del candidato y la propia gobernadora de Alaska. "Palin ha perdido la confianza en los asesores que viajan con ella", reconocieron a Politico.com fuentes cercanas a McCain. "Es una diva y no acepta consejos de ninguno de nosotros, ni siquiera de su propia familia", afirmó otro asesor republicano a la CNN.

Los consejeros de Palin, por su parte, respondieron acusando a dos de los más altos estrategas de McCain, Steve Schmidt y Nicole Wallace, de pretender responsabilizar a Palin del fracaso de la campaña en su intento de recuperar la iniciativa en las últimas semanas. La gobernadora también está descontenta por el blindaje mediático al que ha sido sometida. Algunos analistas han visto este rifirrafe como un intento de la candidata a la vicepresidencia de desmarcarse de McCain con la mirada ya puesta en las elecciones de 2012.

La sensación de desconcierto en las filas republicanas se ha hecho notar estos últimos días por la emisión de mensajes contradictorios sobre las opciones de McCain. Mientras, por una parte, algunos asesores del aspirante republicano, como Bill Kristol, reconocen que "la cosa está bastante negra". Algunos anuncios intentan incluso asustar a la población con una marea demócrata el 4 de noviembre que inunde la Casa Blanca y el Capitolio, mientras que otros aseguran que las encuestas están equivocadas y que McCain ganará.

La fiabilidad de los sondeos

"Os quiero pedir una cosa: no hagáis caso de las encuestas de la NBC, la ABC, 'The New York Times', etc. Las han hecho los medios progresistas y ya sabéis cuáles son sus intereses", proclamó el vicegobernador de Virginia, Bill Bolling, en un reciente mitin ante centenares de enfervorizados seguidores. "A pesar de las encuestas, McCain va a ganar en Virginia y también en todo el país".

Una de las últimas esperanzas de los republicanos es que se produzca el llamado 'efecto Bradley', un fenómeno detectado en algunas elecciones en las que el candidato era afroamericano y que consiste en que sus resultados electorales son sensiblemente inferiores a los pronosticados por las encuestas. Las razones que lo explican serían que muchos votantes mienten por miedo a ser considerados racistas.

"Creo que sí va a haber un 'efecto Bradley' en estas elecciones, pero no serán tan grande como en los 80. Quizás Obama obtendrá dos o tres puntos menos de lo que dicen las encuestas", opina Mark Rozell, profesor de la Universidad de George Mason. De ser así, el colchón de Obama sería menor y McCain aún tendría opciones de victoria si es capaz de dar un impulso a su candidatura de aquí al próximo martes.

 

El héroe pierde su última batalla

HANOI (VIETNAM).- El aspirante republicano a la Casa Blanca ha basado sus 35 años de carrera política en los cinco de prisionero en Vietnam. El corresponsal de EL MUNDO en Asia, David Jiménez, ha visitado en Hanoi a la familia del vietnamita que lo salvó, a la enfermera que lo curó de las heridas, al director de la prisión en la que estuvo... Tras recoger sus testimonios, ha llegado a una conclusión: McCain ha "falsificado" su heroica biografía

El joven piloto estadounidense despegó el 26 de octubre de 1967 desde un portaaviones atracado en el Golfo de Tonkin y se dispuso a bombardear objetivos enemigos en su misión número 23 sobre Vietnam. Acababa de entrar en el espacio aéreo de Hanoi cuando un misil alcanzó la cola de su 'Skyhawk', forzándole a accionar el sistema de eyección del avión. Mientras descendía aferrado a su paracaídas, cruzando a la deriva los cielos de Hanoi, una muchedumbre abandonó sus refugios para ver quién era el soldado enemigo que caía en aguas del lago Truc Bach. Era John McCain: hijo y nieto de almirantes de la Armada, futuro senador republicano y, cuatro décadas después de su captura en Vietnam, candidato a la presidencia de Estados Unidos.

La cárcel donde McCain pasó los siguientes cinco años como prisionero de guerra sigue en pie a duras penas, arrinconada entre nuevos edificios de apartamentos y el caótico tráfico de Hanoi. Este periodista observa cómo Tai, guía local, anima a entrar a los extranjeros que merodean la zona al grito de "¡entren y vean los recuerdos del próximo presidente americano!". Una vez en el interior, tras los muros y alambradas de espino, un museo expone las viejas fotografías de McCain siendo tratado por médicos vietnamitas, su casco de piloto, su uniforme de presidiario...

Captores y capturado han hecho todo lo posible por mantener vivo el recuerdo de lo que los veteranos de guerra americanos bautizaron como el Hanoi Hilton, un lugar donde el servicio dejaba mucho que desear y no había garantías de salir con vida. El Gobierno de Vietnam considera la prisión de Hoa Lo un símbolo de la resistencia del país a las invasiones extranjeras. Para McCain, es el capítulo de su biografía en el que ha basado una carrera política forjada en leyendas de heroicidad y honor.

Pero el Hanoi Hilton, y Vietnam, representan mucho más en la vida del candidato a la presidencia estadounidense: un baúl cerrado durante décadas con los secretos inconfesables y las traiciones que ponen en duda cuál es el verdadero McCain. ¿El héroe que América necesita y sus anuncios de campaña destacan a la menor oportunidad? ¿O es un político interesado y calculador que ha creado un personaje de ficción de sí mismo para dejar atrás una vida que hasta su paso por la guerra estaba sumida en la mediocridad?

John McCain, 72 años, debe la oportunidad de alcanzar la presidencia de su país el 4 de noviembre a un pobre y enclenque ex soldado vietnamita. Aquel 26 de octubre de 1967, Mai Van On se encontraba junto al lago Truc Bach cuando vio al piloto estadounidense caer al agua. Se tiró al lago y junto a un amigo rescató al piloto antes de que se ahogara. Cuando la muchedumbre se disponía a linchar a McCain, encolerizada tras meses de constantes bombardeos, On se enfrentó a sus compatriotas con una caña de bambú, salvando la vida del americano una segunda vez.

McCain es rescatado en el lago Truc Bach de Hanoi después de ser alcanzado por un misil vietnamita en pleno vuelo. (Foto: EPA)
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McCain es rescatado en el lago Truc Bach de Hanoi después de ser alcanzado por un misil vietnamita en pleno vuelo. (Foto: EPA)

"Ocurrió allí mismo", nos dice Bui Thi Lien, la viuda de On, señalando el lugar donde McCain yacía tras el accidente, con los dos brazos y una pierna rotos. El senador republicano no conoció al hombre que le rescató hasta tres décadas después, en 1996, durante un viaje a Vietnam con una delegación de políticos estadounidenses. Durante años se había negado a celebrar esa reunión, pero la intermediación de otro veterano de la guerra le hizo aceptar a regañadientes un breve encuentro. "¡McCain, McCain!", gritó On mientras se arrojaba a los brazos del político, en una reunión en la que el candidato se mostró frío e incómodo.

McCain jamás volvió a interesarse por su salvador a pesar de visitar el país otras nueve veces, nunca trató de ayudarle a pesar de que vivía en la pobreza e ignoró la carta que le hicieron llegar hace dos años anunciando su fallecimiento. "Una vez esperamos en nuestra casa y vimos acercarse su comitiva. Estábamos seguros de que se pararía a saludarnos, pero pasó de largo. Aquello entristeció mucho a mi marido. Jamás habría aceptado dinero, pero apreciaba a McCain y se preguntaba qué había hecho para que no quisiera saber nada de él", recuerda su mujer con los ojos entreabiertos, que guarda entre los recuerdos de On la única fotografía en la que aparece con el senador.

Gran desprecio

John McCain había borrado para entonces las partes de su vida en las que su imagen no se correspondía con la del héroe insobornable. On ni siquiera es mencionado en 'La Fe de mis Padre', la autobiografía del candidato en la que en cambio sí detalla su lucha titánica contra todas las adversidades en el Hanoi Hilton o las supuestas torturas que le infligieron sus carceleros.

Tran Trong Duyet era el jefe de seguridad de la prisión durante el cautiverio de McCain. Hoy jubilado a sus 75 años, el ex funcionario asegura que el preso americano y él se hicieron amigos, que discutían a menudo de política y que incluso se intercambiaban lecciones en sus respectivas lenguas.

El Gobierno vietnamita sostiene que los prisioneros enemigos fueron tratados estupendamente durante la guerra, una versión que trata de corroborar con la exhibición de fotografías en las que se puede ver a los internos estadounidenses jugando al baloncesto, adornando un árbol de navidad o cocinando un pavo. "Doctores militares tratando las heridas del piloto americano John McCain", puede leerse junto a una de las imágenes del museo de la prisión.

McCain visita, junto a su hijo, la celda del 'Hanoi Hilton' en la que estuvo encerrado. (Foto: REUTERS)
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McCain visita, junto a su hijo, la celda del 'Hanoi Hilton' en la que estuvo encerrado. (Foto: REUTERS)

La credibilidad de esas imágenes es dudosa por haber sido tomadas y utilizadas por la propaganda del Partido Comunista vietnamita. El propio Duyet admite que la vida en la prisión era lo dura que cabe esperar en tiempos de guerra, pero niega que nadie pusiera la mano encima al 'Príncipe', como los guardias rebautizaron a su más ilustre inquilino. "Sabíamos que era el hijo de un almirante y las autoridades dieron orden de que se le tratara con especial cuidado", dice Duyet. "Entiendo que para que le voten en América tiene que decir que lo torturamos y no le guardo rencor por ello. Yo también quiero que gane las elecciones".

Nadie duda que McCain pasó cinco largos y duros años en el Hanoi Hilton, pero también lo hicieron otros 300 estadounidenses que nunca han tratado de sacar provecho a lo que consideran gajes de la guerra. Algunos han comenzado a airear su resentimiento ante la constante explotación de esa parte de la vida de McCain, recordando que él fue uno de los pocos que rompió el código militar y cedió a la presión de los agentes vietnamitas durante los interrogatorios.

John McCain ha admitido en el pasado que dio información a sus captores y que firmó una confesión para salvar la vida y recibir tratamiento médico. "Me sentí horrible", dijo años más tarde al referirse al momento en que los agentes lograron romper su voluntad. "Había decepcionado a mis compañeros, a mi país y a mí mismo". El hecho de que McCain haya construido un aura de héroe alrededor de sus años de prisión hace más difícil para algunos de sus ex compañeros perdonar que no se comportara como tal. "Conozco a otros que estuvieron dentro y no cedieron a los interrogatorios. Algunos pagaron con su vida. Para mí, McCain no es ningún héroe", asegura Check Searcy, un veterano de la guerra de Vietnam que sirvió en los servicios de inteligencia del Ejército americano y que ha regresado a Hanoi para ayudar en la retirada de minas del país.

Borrachín y ligón

El 'Hanoi Hilton' fue, en todo caso, una experiencia vital que cambió para siempre a McCain. La biografía oficial de su campaña electoral asegura que el piloto salió de la cárcel convencido de que en adelante debía servir a un bien común más grande que él mismo. Atrás quedaba el cadete mediocre, borrachín y mujeriego que se graduó en la academia naval en el puesto 894 de 899 posibles, estrelló dos cazas en sendas maniobras en Texas y Virginia en sus primeras prácticas de vuelo y evitó la expulsión en varias ocasiones gracias a las conexiones militares de su familia. "Disfrutaba más de la vida fuera de servicio que volando", escribe el propio McCain en su autobiografía. "Conducía un Corvette, ligaba mucho y pasaba todo el tiempo en bares y fiestas de playa".

Tras ser liberado, en 1973, el nuevo McCain trabajó brevemente en la empresa privada, se separó de su primera mujer para casarse con su actual esposa, la rica heredera Cindy Lou Hensley, y emprendió el camino de la política. Vietnam iba a ser, desde el principio, la plataforma de una carrera en la que uno de sus objetivos sería escapar de la sombra de un padre distante y exigente, veterano de la II Guerra Mundial y el conflicto de Corea, al que se propuso superar en méritos.

El 'show' de la guerra

La primera incursión política del veterano de guerra fue a nivel local en el primer distrito de Arizona, donde comprobó enseguida la aplastante atracción política que los héroes militares provocan en el electorado americano. Su oponente trató de deslegitimar su candidatura asegurando que McCain no era originario de Arizona, dando pie a una respuesta que desde entonces se ha repetido una y otra vez en boca del senador: "Me habría gustado tener el lujo, como usted, de crecer y vivir toda mi vida en un lugar tan bonito como el primer distrito de Arizona. Pero estaba haciendo otras cosas. En realidad, ahora que lo pienso, el lugar donde más tiempo he pasado es Hanoi". Un Hanoi que, como comprobamos, hoy no se parece en nada al que McCain conoció a duras penas desde su celda.

La guerra se ha convertido con el tiempo en un reclamo turístico más, con los puestos callejeros vendiendo recuerdos de los combates, el museo del 'Hanoi Hilton' organizando 'tours' y los extranjeros comprando camisetas con el lema 'Good Morning Vietnam'. Más de la mitad de la población vietnamita actual no había nacido cuando se firmaron los acuerdos de París que en 1973 supusieron fin a la guerra y al encierro de McCain. El resto de los vietnamitas, incluso los que vivieron bajo la amenaza diaria de los bombardeos, habla del conflicto sin rencor alguno.

Las próximas elecciones americanas son para ellos una cita distante, sobre todo ahora que Vietnam vive su propia crisis financiera y una inflación superior al 20% que amenazan con frenar el desarrollo de los últimos años. McCain fue uno de los promotores en Washington de la política que llevó a normalizar relaciones con el viejo enemigo. El comercio entre ambos países se ha multiplicado desde entonces por 10, llegando a los 9.000 millones de euros el año pasado. Los vietnamitas confían en que el republicano, desde la Casa Blanca, continúe esa política de acercamiento. Lo consideran su candidato. "Si tuviera que votar, sería por McCain", asegura Nguyen Thi Thanh, la enfermera que trató las heridas del entonces joven piloto.

A su alrededor, en un barrio humilde de Hanoi, otras mujeres se suman efusivamente a la idea de un triunfo del ex presidiario y corean su nombre entre risas. "¡McCain!, ¡McCain!". Incluso quienes no tuvieron un contacto directo con el senador aseguran desear su triunfo por el simple hecho de que vivió en Vietnam, aunque fuera tras los barrotes de una celda inmunda. La contradicción resulta chocante: McCain cuenta con más apoyo aquí, en el país que ayudó a bombardear, que en casa, donde la crisis económica y las dudas sobre su candidatura le mantienen por detrás de Obama en las encuestas.

La victoria del 'Príncipe de Hanoi' en EEUU todavía es posible, según los analistas. Se trataría del colofón a una carrera llena de claros y oscuros que en sus momentos más bajos siempre encontró el impulso de los años pasados en el 'Hanoi Hilton'. "Gracias a mi experiencia como prisionero de guerra", escribe el propio McCain en La Fe de mis Padres, "tenía, como dicen en política, una buena historia que vender".

Una entrevista con Václav Klaus (Praga, 1941), presidente checo y enterrador de la federación checoslovaca

 Miembros de Acción contra el Hambre, en un programa nutricional con madres del Sahel africano. (Foto: ACH)

Miembros de Acción

Václav Klaus (Praga, 1941), presidente checo y enterrador de la federación checoslovaca, nunca ha sido persona agradable y no va a serlo ahora que está enfadado. Tanto por lo que califica como una doctrina catastrofista, manejada por nuevas huestes salvadoras de la humanidad, «el planeta no tiene primacía sobre el hombre»; como por la próxima presidencia checa de la Unión Europea: «La UE no la preside nadie más que los eurócratas», sentencia.
-En un país que tuvo las regiones más contaminadas de Europa, ¿cómo cae su desmitificación del ecologismo?
-Sociedades que han nacido bajo el comunismo están más prevenidas contra nuevas formas de restringir la libertad individual, que aquellas que lo dan como un estado natural.
-Pero su escepticismo hacia las políticas sobre el clima se extiende hacia un estado del mundo que para usted no es tan malo.
-Diferenciemos claramente una protección racional del medio, de la locura generalizada por salvar el clima y la humanidad. Soy escéptico frente a intentos que yo considero muy inmodestos por parte de algunos políticos de gobernar el clima y con ello dictar comportamientos. No estoy en contra de que las aguas del Moldava sean limpias.
-Pero pone en duda que algunas medidas de protección sean siquiera necesarias, incluso ve alevosía tras ellas.
-Combato este nuevo alarmismo sobre el calentamiento global, que se ha convertido en ideología y es un intento de reprimir la libertad individual y el desarrollo de la prosperidad en el mundo.
-Sobre el calentamiento y Al Gore dice estar «no ya preocupado, sino enfadado». Ciertamente se le nota.
-Es una frase que uso, pero no es mía. En un principio el calentamiento era una teoría sobre la que había partidarios y opositores. Encuentro amenazador que ahora se haya convertido en una ideología mundial, que nos limita a todos.
-¿Ideología? dice incluso «religión».
-Lo es cuando se prefiere sobre los hechos. Rebatir esta ideología del ecologismo, que tiene más de atemorizar y culpar al hombre que de naturaleza, es ya la cuestión principal de nuestra era, como antes fue la lucha contra el comunismo o el fascismo.
-El catastrofismo ¿no es un nuevo miedo, apto para sociedades ricas?
-Entiendo que sociedades boyantes, entre las que no sé si está España, estén más preocupadas; pero no olvidemos que las víctimas reales de Al Gore y su histeria global serán los países más pobres, forzados por los ricos que sí pueden tolerar los costes de esta política, aunque sus economías no crezcan igual. Aquéllos en vías de desarrollo no podrán.
-¿Porqué las sociedades libres ceden gustosas al miedo y a la autolimitación?
-Yo no. Quienes hemos sabido lo que es perder la libertad no estamos dispuestos a caer bajo un nuevo régimen de prohibiciones, por alternativo que sea. -Sociedades avanzadas lo han asumido sin más.

-Sociedades avanzadas lo han asumido sin más.
-Porque la gente es manipulada día a día por Al Gore y los suyos, y su continua propaganda sobre el calentamiento del planeta. Por eso creo necesario levantar la voz y aportar otros datos.
-¿Amenaza también la prosperidad?
-Es un segundo aspecto que, con ser claro, va detrás de la pérdida de libertad bajo este catastrofismo artificialmente alimentado.
-Dice ver tras ello una ideología anti-desarrollo y antioccidental.
-Yo considero que nuestra civilización está basada en el valor crucial de la libertad, y la increíble propaganda que vivimos en pro de su restricción va contra ella. Los niños son adoctrinados desde la escuela y en la TV ven cada día con sentimiento de culpa imágenes de deshielos en el polo, lo que no es justo porque llevan 200 años derritiéndose.
-Casi todos los gobiernos han abrazado esta causa.
-Los políticos adoran apostar por logros para el año 2100, salvar el planeta, les sirve para escapar de sus responsabilidades diarias.
-Tras el antidesarrollismo ve la vergüenza del hombre blanco.
-Esas ideas neo-Rousseaunianas no son serias. Es gente que pretende estar moralmente por encima, para imponerse sobre nosotros. Pero no lo están. Nadie serio puede estar avergonzado de la civilización occidental.
-Usted dice que el mundo cambia y no hay un estado, dado de antemano, al que nos debamos. Pero, quizá, sí una ciudad o un paisaje.
-Praga sobrevivirá al calentamiento global como a todo, creáme, soy optimista. La gente se preocupa por mantener cosas sobre las que tiene influencia real y le son propias. Salvar la Antártida es escapismo.
-Usted rescata la preeminencia del ser humano sobre la Tierra ¿el humanismo ha vencido al duro economicista?
-No es nueva mi preocupación, ni por el ser humano bajo el comunismo, ni por el riesgo del catastrofismo del Club de Roma, que por supuesto quería limitar el desarrollo y se equivocaron.
-Usted habla contra el medio ambiente o Europa que, para bien o mal, proporcionan un sentido de pertenencia.
-El liberalismo es anticolectivista y creo que la ideología europeísta es colectivista y antiliberal. La pertenencia común debe ser genuina no creada.
-Como toda identidad, el europeísmo es creado.
-Me siento praguense, no europeo porque me lo digan. Es un sentimiento tan débil que sólo lo tengo si estoy en Asia. Me gusta Ortega o Goya, pero para mí España es y será un país extranjero.
-Con estos presupuestos, ¿cómo presidirán los checos la Unión Europea en 2009?
-Nadie preside la UE, eso es un cuento rotatorio, la Unión Europea la presiden sin interrupción los eurócratas de Bruselas.
-¿A qué quieren contribuir al menos los checos?
-La República Checa no contribuirá en nada, tal vez en eficiencia.
-Como economista liberal ¿sus lecciones del crujido financiero?
-Yo creo que no es el mercado el que se ha equivocado, sino los políticos que violentan sus leyes, por ejemplo permitiendo hipotecas por debajo de su valor. Espero que la crisis financiera devuelva a los políticos a recobrar la vía racional, se ocupen del calentamiento real de las finanzas y se olviden del global.

 

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Obama a la cabeza; cinco puntos sobre McCain

WASHINGTON.- El demócrata Barack Obama tiene una ventaja de cinco puntos porcentuales sobre el republicano John McCain en la carrera presidencial de Estados Unidos, según un sondeo de Reuters/C-SPAN/Zogby publicado este viernes.

En los primeros resultados después de que ambos candidatos se enfrentaron en su tercer y último debate del miércoles, Obama mantuvo un 49% de apoyo, frente al 44% de McCain, entre los posibles votantes estadounidenses en el último sondeo de seguimiento que cubrió cuatro días.

El sondeo tiene un margen de error de 2,9 puntos porcentuales.

Sondeos realizados inmediatamente después del debate dieron a Obama como ganador, sumándose a una serie de mediciones que le otorgan una ventaja tanto a nivel nacional como en la mayoría de los estados decisivos donde se definirán las elecciones presidenciales.

Obama, de 47 años, se ha concentrado en la economía durante la campaña, apelando a los votantes afectados por la crisis global de crédito y los fuertes altibajos del mercado accionario en Wall Street.

Por su parte McCain, de 72 años, ha buscado entregar su mensaje económico junto con ataques agresivos contra Obama, pero no ha conseguido atraer a los cruciales votantes independientes.

El último cara a cara entre los dos candidatos a la Casa Blanca se convirtió en el segundo más visto de sus enfrentamientos al registrar 56,5 millones de espectadores.

Pese a la expectativa despertada por el último debate, celebrado la madrugada del jueves, la media de audiencia en los 90 minutos se vio mermada por su coincidencia con un decisivo partido de béisbol entre los Philadelphia Phillies y Los Angeles Dodgers. Por ello, y aunque supero los 52,5 millones de seguidores del primer cara a cara, no alcanzó los 63,2 millones del segundo.

Tampoco igualó el atractivo enfrentamiento entre el demócrata Joe Biden y la republicana Sarah Palin, ambos candidatos a la Vicepresidencia, que rozó los 70 millones de espectadores. Aun así, para la historia permanecerán los 80,6 millones de estadounidenses que sintonizaron en 1980 el debate entre Ronald Reagan y Jimmy Carter, seguido por 80,6 millones de espectadores.

El candidato presidencial republicano John McCain saluda a los miembros de una banda, durante una concentración proselitista en Mosinee, Wisconsin, el jueves 9 de octubre del 2008 Gerald Herbert / AP foto  El candidato presidencial demócrata, Barack Obama, saluda al público durante un acto político en Cincinnati, Ohio, el jueves 9 de octubre del 2008 (AP foto/Alex Brandon). Alex Brandon / AP

Una mujer que cabildeaba en favor de empresas de telecomunicación y que se convirtió en parte de una historia explosiva a principios de año en torno a John McCain rompió meses de silencio y negó haber estado involucrada románticamente con el candidato republicano.

 

"No tuve una relación sexual con el senador McCain", declaró Vicky Iseman a la revista National Journal.

Iseman fue el tema de un artículo del diario New York Times en febrero que afirmaba que en 1999 los asesores de McCain temían que el candidato presidencial y la cabildera pudieran estar sosteniendo un amorío. El periódico no publicó ninguna prueba de la existencia de esa relación.

La información alegaba que McCain escribió cartas e impulsó iniciativas de ley que involucraban propiedades de estaciones de televisión que habrían favorecido a los clientes de Iseman.

La mujer, de 41 años, se defendió en lo que el National Journal describió como una serie de entrevistas e intercambios de correos electrónicos.

"Nunca tuve un amorío ni una relación inadecuada con el senador McCain, y eso significa que nunca actué de manera poco ética en mis relaciones con el senador", dijo Iseman, quien es socia en la firma de cabildeo Alcalde & Fay, en declaraciones a la revista.

"Jamás he estado a solas con el senador McCain", agregó.

Pero el hecho de que vuelva a resurgir ante los reflectores cuando quedan menos de tres semanas antes de las elecciones también sirve para recordarle al público un tema que había desaparecido de la memoria colectiva.

Cuando surgió la información, McCain la rechazó furiosamente y describió a Iseman como sólo una amiga.

"En ningún momento he hecho algo que hubiera traicionado la confianza del público", dijo entonces McCain.

Desde entonces, las relaciones entre el candidato presidencial republicano y los medios de comunicación se han vuelto cada vez más frías.

Iseman dijo al National Journal que "el New York Times se preparó para escribir una información en torno a una 'relación romántica' a cambio de favores legislativos... hagamos aparecer a la cabildera como una prostituta, un asunto bastante escandaloso. El único problema aquí es que se equivocaron totalmente", agregó.

Capa, fotografiado por su novia, la alemana Gerda Taro, fallecida en la Guerra Civil.

La muerte de un miliciano

LONDRES.- ¿Fue o no fue un montaje? La duda que ha perseguido a la famosa foto 'Muerte de un miliciano', que tomó Robert Capa en la Guerra Civil española (1936-1939), parece disiparse en Londres, donde una exposición sugiere ahora que no hubo ni trampa ni cartón.

 

Titulada '¡Esto es la guerra!. Robert Capa trabajando', la muestra, que se inaugura este viernes en el Barbican Centre y podrá visitarse hasta el 25 de enero, aporta nuevas fotos que prueban la autenticidad de la muerte del soldado, si bien todo apunta a que fue más un accidente que el trágico desenlace de una batalla.

 

La impactante fotografía, conocida como 'El soldado caído' o 'Muerte de un miliciano', se convirtió en un icono de la contienda española y en una obra cumbre del fotoperiodismo de guerra.

 

La imagen refleja el momento en que el anarquista Federico Borrell García muere, el 5 de septiembre de 1936, de un balazo en un soleado paraje de Cerro Muriano, cerca de Córdoba, en el sur de España.

 

Borrell García, de 24 años y apodado 'Taino', aparece cayendo hacia atrás con un brazo estirado de cuya mano se desliza un fusil, una escena dramática que el legendario fotógrafo de origen húngaro consiguió captar desde una trinchera.

 

La foto se publicó por primera vez el 23 de septiembre de 1936 en la revista francesa 'Vu' —un ejemplar puede verse en la muestra— con un pie que hablaba de soldados "sosteniendo sus rifles, bajando la ladera", y añadía: "De repente, su avance fue interrumpido, una bala silbó y su sangre fue derramada en su suelo nativo".

 

 

 

Capa, fotografiado por su novia, la alemana Gerda Taro, fallecida en la Guerra Civil.

¿Insolito don de la oportunidad?

Sin embargo, la peculiaridad de la instantánea —la ausencia de soldados próximos a Borrell en el campo de batalla, la falta de pruebas visibles de la herida de bala y, por qué no decirlo, el insólito don de la oportunidad de Capa— alentó las sospechas de falsedad.

 

El caso es que el día de la muerte del miliciano, confirmada más tarde por su familia, Capa sacó en Cerro Muriano 40 instantáneas.

 

Por cierto, la exposición del Barbican revela por primera vez que Capa tomó esas fotografías junto a su novia, la alemana y también fotógrafa Gerda Taro, quien, de hecho, acabó perdiendo la vida bajo las cadenas de un carro de combate en plena Guerra Civil.

 

Setenta y dos años después, las 40 fotos, perdidas hasta hace poco en la caótica herencia del fotógrafo y descubiertas en el Centro Internacional de Fotografía de Nueva York, fundado por el hermano menor de Capa, trazan en Londres la secuencia que aclara qué sucedió antes y después de la singular foto de Borrell García.

 

Entre esas imágenes, investigadas a fondo por el biógrafo de Capa, Richard Whelan, fallecido el pasado año mientras organizaba la exhibición londinense, se encuentra una tomada poco antes de que un tiro inesperado fulminara a 'Taino'.

 

En dicha instantánea, Borrell y otros milicianos posan para Capa con aparente actitud festiva y los fusiles en alto.

 

Otra inmortaliza a los militares en maniobras de salto en una trinchera, y una tercera, nunca vista hasta ahora, capta a un segundo miliciano abatido en el mismo páramo en el que Borrell García había perecido minutos antes.

 

Según la reconstrucción del suceso que hizo Whelan y que parecen corroborar las fotos expuestas en Londres (que viajarán en junio de 2009 al Museo Nacional de Arte de Cataluña), Capa aprovechó la hora de la siesta, respetada por los bandos republicano y franquista, para fotografiar a los soldados simulando acciones bélicas.

 

"Lo que hemos averiguado con estas nuevas fotos de ese día, y que ignorábamos antes, es que no se tomaron en el fragor de una batalla, sino en un momento de poca actividad en el que los milicianos recrean escenas de batalla para los fotógrafos", explica la comisaria de la exposición, Cynthia Young, que colaboró con Whelan.

 

El ajetreo de la tropa, dejó dicho el biógrafo, debió atraer la atención de las fuerzas franquistas y, "justo cuando Capa iba a presionar el botón, un fusil enemigo oculto abrió fuego". Young no alberga dudas: "Es la foto auténtica de un miliciano en el instante de su muerte, según nuestra investigación".

 

La instantánea cimentó la reputación de Capa, cofundador de la agencia Magnum, como genial corresponsal gráfico de guerra.

 

El fotógrafo, cuyo verdadero nombre era Andre Friedmann (Budapest, 1913-Vietnam, 1954), cubrió después numerosos conflictos. Memorables son, por ejemplo, sus fotos del desembarco aliado de Normandía en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), que también pueden contemplarse en el Barbican.

 

Pero la suerte le abandonó el 25 de mayo de 1954 en Vietnam durante la Primera Guerra Indochina, cuando pisó una mina y murió, con la cámara en la mano.