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Manuel Hernández Villeta

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Peatones caminan frente a las oficina de AIG en Nueva York el lunes 15 de septiembre del 2008. Las acciones de la aseguradora fluctuaban el martes. Jin Lee / Foto AP  En esta foto de archivo del 9 de septiembre del 2008, Zach Conway termina de cargar gasolina en su camión tanque en Omaha, Nebraska. Los precios al consumidor en agosto registraron su primera declinación mensual en caso dos años el martes 16 de septiembre del 2008, con un alivio en los prcios de los combustibles Nati Harnik, archivo / AP Foto

Panico en Wall Street

El valor bursátil de los bancos de inversión estadounidenses Morgan Stanley (caída superior al 20%), Goldman Sachs (-30%) y American International Group (cerca del 40%) se hunde en Wall Street pese a los intentos de salvamento de los organismos oficiales. Las caídas de los dos grandes bancos de inversión y de la tercera aseguradora del mundo arrastraba la cotización del principal indicador de la Bolsa de Nueva York, el Dow Jones (-294.58 / -2.66%), que no ha podido celebrar el rescate de AIG orquestado por el Gobierno de EEUU. Por su parte, el Nasdaq se precipitaba un 3,4% y el S&P 500, un 3,1%.

El regulador bursátil estadounidense ha prohibido de forma temporal que los inversores tomen posiciones cortas en valores importantes como Bank of America, Barclays o JP Morgan para evitar su desplome en el mercado bursátil.

Las posiciones cortas son operaciones en las que un inversor, que considera que un valor va a bajar, pide prestado un número determinado de acciones a un 'broker' o sociedad de valores a cambio de una comisión. En ese momento las vende a un precio, y espera que caigan por debajo para recomprarlas y devolverlas. Así, el inversor se queda con el margen porque las devuelve a un precio menor del que las vendió.

El abuso de este tipo de operaciones puede provocar la venta masiva de acciones, lo que supondría el desplome del valor bursátil de la compañía cotizada.

Entre las potenciales víctimas estaban los bancos de inversión Goldman Sachs y Morgan Stanley, además de Citigroup (-2.16 / -13.68%).

La desbandada inversora se extendía al resto de financieras, entre las que destacaban Goldman Sachs (-24%), Wachovia (-20%), Citigroup (-13%), Bank of America (-6,67%) y American Express (-9,2%).

A este panorama se sumaba el desplome de Lehman Brothers en un 42,3%, hasta los 17 centavos, después de que Barclays llegara a un acuerdo para comprar por 1.750 millones de dólares la plataforma de inversiones y mercados de capitales en Norteamérica de ese banco, que se declaró el lunes en quiebra.

Se amplía la crisis económica de Estados Unidos

La sede de AIG el lunes 15 de septiembre en Nueva York. El estado de Nueva York permitirá que American International Group Inc. tome prestados 20.000 millones de dólares de sus sucursales para mantener a flote a la aseguradora estadounidense. Jin Lee / Foto AP  En esta imagen del 12 de noviembre del 2007, Mark Hurd, director ejecutivo de Hewlett Packard, habla en la Conferencia Mundial Oracle Open, en San Francisco. Paul Sakuma, archivo / Foto AP

NUEVA YORK.- El gobernador del estado de Nueva York, David Paterson, ha anunciado en la 'CBNC' que American International Group (AIG) dispone de "un sólo día" para reunir entre 75.000 y 80.000 millones de dólares con los que evitar su bancarrota.

 No obstante, la Casa Blanca analiza la posibilidad de rescatar a AIG del colapso. Según un reportaje del mismo canal de televisión, el Gobierno de Estados Unidos podría inyectar liquidez en el grupo ante el grave riesgo de que su hundimiento arrastre al resto del sistema financiero.

 La situación para el mercado crediticio es crítica. Según 'Bloomberg', los seguros de AIG (-1.01 / -21.22%)cubren unos 440.000 millones de dólares de inversores en renta fija, incluidos 57.800 millones de dólares en las hipotecas 'subprime', préstamos de alto riesgo de impago que han provocado la crisis financiera.

 La Reserva Federal estadounidense (Fed) ha buscado ayuda para rescatar a AIG. El organismo monetario ha pedido a JPMorgan Chase y a Morgan Stanley que proporcionen al grupo una línea de crédito de unos 75.000 millones de dólares, según fuentes cercanas. No obstante, este plan de rescate no sería el primero en Estados Unidos, pues el departamento del Tesoro invirtió 140.000 millones de dólares en rescatar las dos grandes hipotecarias del país, Fannie Mae y Freddie Mac.

 

El colapso de AIG sería mucho más grave que el de Lehman Brothers. Los activos del grupo valían 1,05 billones de dólares en junio, mientras que los de Lehman estaban valorados en agosto en 600.000 millones. Además, la plantilla de AIG en 2007 sumaba 116.000 empleados, cuatro veces más que los de Lehman.

 

El grupo es víctima de los 'credit default swaps', seguros que hacía a sus clientes protegiéndoles ante la posible quiebra de empresas donde tuvieran inversiones. Algo que con la crisis ocurre cada día y que a AIG le ha costado miles de millones de dólares.

 

Las acciones de la aseguradora se desplomaban de nuevo este martes. Sus títulos perdían un 44% de su valor tras haber cerrado el lunes con un hundimiento del 60%.

 

Las agencias de calificación de calidad crediticia han hecho estragos en AIG tras haber recortado sus notas a la compañía. Ello ha provocado que el presidente ejecutivo del grupo, Robert Willumstad, no logre reunir el capital suficiente para atender unos compromisos valorados en 20.000 millones de dólares.

 

Standard&Poor's ha anunciado un recorte de tres peldaños en su calificación, de 'AA-' a 'A-', ante el temor provocado por las pérdidas relacionadas con las hipotecas residenciales. Por su parte, Moody's Investors redujo la nota en dos niveles, de 'Aa3' a 'A2', igual que la agencia Fitch.

 

En los últimos tres trimestres, AIG se ha anotado 18.000 millones de pérdidas por sus negocios de derivados vinculados con el sector hipotecario

 

Hugo Chávez apuesta por estabilidad precios del petróleo

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, saluda al mandatario brasileño Luiz Inacio Lula da Silva a la entrada del palacio de La Moneda, la sede de gobierno, en Santiago, el lunes 15 de septiembre, 2008. Nueve mandatarios sudamericanos acudieron a una cumbre de la Unión de Naciones Sudamericanas, UNASUR, para tratar sobre la crisis de Bolivia, y a la que concurrió el mandatario boliviano Evo Morales. (AP Foto/Roberto Candia Roberto Candia / AP  Un vaquero conduce ganado cerca de High Island, Texas, el 15 de septiembre de 2008, tras el paso del huracán Ike. Tony Gutierrez / Foto de AP
El presidente venezolano Hugo Chávez afirmó el martes que no le genera alarma la caída que han sufrido los precios del petróleo, y señaló que el valor del barril podría ubicarse en una franja entre 90 y 100 dólares el barril.

 

Chávez desestimó el descenso de casi 55 dólares que han registrado los precios del crudo en los últimos dos meses, y expresó que el barril petrolero está "buscando su nivel después de un período de mucha volatilidad".

"El precio del petróleo creo que está buscando con esa volatilidad producto de las circunstancias mundiales, de los aspectos coyunturales, de los aspectos estructurales, va a buscando su nivel", acotó.

El mandatario dijo, durante una conferencia de prensa, que el petróleo "debe ubicarse ahí, en una franja entre 90 y 100 dólares".

Los precios del crudo registraron este martes un nuevo descenso y bajaron a menos de 92 dólares.

Chávez indicó que "no está previsto ninguna acción extraordinaria de la OPEP" para enfrentar la caída de los precios, y precisó que lo único que está previsto es mantener las medidas que se acordaron en la reunión de inicios de mes.

Venezuela es uno de los principales exportadores de crudo del mundo y uno de los miembros más activos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

El gobernante dijo que no cree que la crisis que se desató luego de la declaratorio de bancarrota de Lehman Brothers pueda tener mayor impacto en Venezuela debido a que "nosotros afortunadamente hace varios años comenzamos a desengancharnos" de la economía estadounidense, pero admitió que eso "no significa que seamos invulnerables".

"En verdad donde no se puede invertir ahorita, o no se debe, es en Estados Unidos. Se está desplomando, se están desplomando los gigantes", agregó.

Venezuela mantiene un intenso intercambio comercial con Estados Unidos que es el principal consumidor del petróleo venezolano. El comercio entre los dos países concluyó en el 2007 en 50.000 millones de dólares, lo que representó un crecimiento 72,4% en comparación con las cifras del 2004.

En el primer semestre de este año las exportaciones venezolanos a Estados Unidos alcanzaron 25.710 millones de dólares, de los cuales 24.632 millones de dólares correspondieron a petróleo y el resto a productos no petroleras, según estimaciones de la cámara Venezolano-Americana.

Venezuela exportó al mercado estadounidense en el primer semestre 1,17 millones de barriles diarios, de los cuales 1,01 millones de barriles corresponden a crudos, y 160.000 barriles a productos derivados.

Cerca del 90% de los ingresos que recibe Venezuela por exportaciones provienen de las ventas de petróleo.

Los ministros de energía de la OPEP decidieron el 10 de septiembre reducir su cuota extractora global en más de 500.000 barriles diarios para evitar nuevas fluctuaciones en los mercados del crudo.

El cartel produce regularmente más crudo que el asignado en la cuota global, fijada en noviembre pasado en 27,3 millones de barriles diarios, y no está claro si respetarán la nueva norma y se atendrán a sus límites

La economía norteamericana se extremece en un año electoral

Michelle Obama, esposa del candidato presidencial demócrata y senador Barack Obama, interviene durante la Convención nacional Demócrata el miércoles 27 de agosto del 2008 en Denver. Jack Dempsey / AP Foto  El presidente ruso, Dimitri Medvedev, a la izquierda, y su colega chino, Hu Jintao, durante una reunión en Dushanbe, Tayikistán, el miércoles 27 de agosto de 2008. El presidente Dimitri Medvedev llegó a Dushanbe para una cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), una organización intergubernamental de seguridad dominada por China y Rusia. RIA-Novosti, Mijail Klimentyev, Servicio de Prensa de la Presidencia / Foto AP

La economía de Estados Unidos ha crecido un sorprendente 3,3 % en el segundo trimester en tasa interanual, según el dato revisado que ha publicado hoy la Administración de George W. Bush, que ha justificado esta sorprendente rectificación al alza desde el 1,9 % anunciado hace apenas dos semanas por el empuje de las exportaciones.

 De acuerdo con los nuevos cálculos, el ritmo de crecimiento en el segundo trimestre de este año ha sido el más rápido desde el tercer trimestre del año pasado. En tasa intertrimestral, el avance registrado entre abril y junio ha sido del 0,9 %.

 Por su parte, el índice de precios de consumo, excluidos alimentos y energía, que el gobierno elabora en relación con el producto interior bruto, ha subido entre abril y junio un 2,1 %, el mismo cálculo que aparecía en el informe inicial.

 Sin embargo, según algunos analistas, el ritmo de crecimiento del PIB en el segundo trimestre reflejó factores pasajeros, especialmente el impacto de una devolución de impuestos aprobada por la Administración Bush como estímulo a la economía. En julio y agosto ha habido señales de una desaceleración en el gasto de los consumidores, que en EE UU representa más de dos tercios del PIB, mientras que un menor ritmo de crecimiento económico en ultramar presenta un mercado más difícil para las exportaciones.

 

 

La gigante del mundo automotriz, General Motors , se encuentra al borde del descalabro

La gigante del mundo automotriz, General Motors , se encuentra al borde del descalabro

En 2007 logró beneficios superiores a 700 millones de dólares. (Foto: AP)

En 2007 logró beneficios superiores a 700 millones de dólares.

DETROIT (ESTADOS UNIDOS).- La compañía automovilística General Motors tampoco se escapa de la crisis. El gigante estadounidense ha registrado unas pérdidas netas de 15.500 millones de dólares (9.935 millones de euros) durante el segundo trimestre del año, mientras que en el mismo periodo de 2007 obtuvo un beneficio neto de 784 millones de dólares (502 millones de euros).

 

General Motors (-0.53 / -4.79%) ha explicado que estos resultados se han visto afectados por unos cargos adicionales de 9.100 millones de dólares, entre los que se incluyen gastos de indemnizaciones y los derivados de la quiebra de Delphi.

 

La firma ha recalcado que estas pérdidas se han visto motivadas por los costes de 197 millones de dólares correspondientes a la huelga de su proveedor American Axle, así como los 3.300 millones de dólares del plan de reestructuración que está implementando en Estados Unidos y los 2.800 millones de dólares derivados de la situación de Delphi.

 

La multinacional que preside Richard Wagoner ha explicado que durante el pasado trimestre también se afrontaron costes de 1.300 millones de dólares correspondientes a los intereses de su financiera GMAC, además de los cargos derivados del convenio colectivo de sus trabajadores en Canadá.

 

La facturación de General Motors se ha situado en 38.200 millones de dólares entre abril y junio, lo que representa una reducción del 18,2% con respecto a la cifra de negocio del mismo periodo del año anterior.

 

Bajan las ventas de automóviles

Las compañía estadounidense ha vendido un total de 2,29 millones de unidades en todo el mundo durante el segundo trimestre del año, lo que supone una reducción de 5% en comparación a los resultados del mismo periodo del año anterior.

 

Por regiones, General Motors Norteamérica ha obtenido una facturación de 19.800 millones de dólares, lo que representa un retroceso del 33%, mientras que en Europa la empresa ha facturado 10.600 millones de dólares, un 11% más.

 

La multinacional ha registrado una cifra de negocio de 5.100 millones de dólares en Latinoamérica, un 18,6% más, mientras que en Asia ha facturado 5.200 millones de dólares, un 1,8% menos.

 

Posibles despidos

General Motors ha reconocido que estas pérdidas y la dramática caída de las ventas en Estados Unidos podrían obligarle a eliminar más puestos de trabajo en Norteamérica.

 

El director financiero de General Motors, Ray Young, ha admitido que la eliminación de casi 19.000 puestos de trabajo en las plantas de producción norteamericanas puede que sea insuficiente ante la imparable caída de las ventas de la principal compañía de automóviles estadounidense.

 

La multinacional ha pasado de emplear a 113.000 personas en sus factorías estadounidenses en 2006, a unas 55.000 en la actualidad.

 

George W. Bush busca aliviar la situación de 400.000 propietarios de viviendas al borde de la crisis

 El presidente George W. Bush gesticula durante un discurso en Euclid, Ohio, el martes 29 de julio de 2008.Los precios de la gasolina, que alcanzaron niveles jamás vistos, son uno de muchos factores que tienen desorientados a los estadounidenses. Mike Groll, file / AP Photo  
Los precios de la gasolina, que alcanzaron niveles jamás vistos, son uno de muchos factores que tienen desorientados a los estadounidenses.

El presidente George W. Bush sancionó  una ley de vivienda que busca aliviar la situación de 400.000 propietarios que no han podido pagar sus hipotecas y estabilizar los mercados financieros.

 Bush sancionó la iniciativa en las primeras horas de la mañana en la Oficina Oval de la Casa Blanca, sin fanfarria ni ceremonia alguna, simplemente firmando un proyecto al que alguna vez amenazó con vetar.

 El mandatario saliente estuvo rodeado por altas autoridades de su administración, incluso el secretario del Tesoro Henry Paulson y el secretario de Vivienda Steve Preston.

 "Esperamos colocar autoridades nuevas para aumentar la confianza y estabilidad de los mercados", afirmó el vocero de la Casa Blanca Tony Fratto.

 

Agregó que la Administración Federal de Vivienda empezará a aplicar en seguida las políticas nuevas "concebidas para mantener en sus casas a más familias estadounidenses que lo merecen".

 

La medida, considerada la ley en su tipo más importante de las últimas décadas, permite a los propietarios que no pueden afrontar los pagos refinanciar sus hipotecas mediante préstamos más blandos del gobierno en lugar de perder sus viviendas.

 

Ofrece un respaldo financiero provisorio a las golpeadas compañías hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, además de que endurece el control sobre esas empresas patrocinadas por el gobierno estadounidense.

 

La Cámara de Representantes aprobó la iniciativa de ley hace una semana y el Senado la votó el sábado para enviarla al presidente.

 

Muchos republicanos, particularmente aquéllos que representan a las áreas más golpeadas por la crisis hipotecaria, estaban ávidos de avalar un rescate a los propietarios de vivienda para elevar su perfil político en tanto buscan la reelección. La solicitud de Paulson para contar con los poderes de emergencia para rescatar a Fannie Mae y Freddie Mac ayudó a que Bush sancionara la medida. Así ocurrió también con la creación de un regulador con riendas más fuertes de ambas compañías patrocinadas por el gobierno, como los republicanos han anhelado desde hace mucho.

 

Los demócratas también ganaron varias prioridades acariciadas: ayuda para los propietarios de vivienda, un fondo permanente para vivienda económica financiado por Fannie Mae y Freddie Mac, y 3.900 millones de dólares en subvenciones para barrios.

 

Fannie Mae, oficialmente la Federal National Mortgage Association, es una empresa privada patrocinada por el gobierno que compra hipotecas residenciales para su cartera de inversiones.

 

Freddie Mac, la Federal Home Loan Mortgage Corp., compra hipotecas a bancos y las convierte en garantías de inversión.

La economía norteamericana sigue doblegada, y sin salida a la vista

 El banco de inversiones Merrill Lynch, cuya sede en Nueva York aparece en esta fotografía de archivo en la mañana lluviosa del 15 de noviembre del 2007, anunció drásticas medidas el lunes 28 de julio del 2008 para salir de sus apuros financieros. Brian McDermott / Foto AP  
Se rompen los diques. Los osos polares están a la deriva. Las casas se desvalorizan. Los costos de los pasajes aéreos, las universidades y la atención médica son prohibitivos. Los precios de la gasolina están por las nubes. La guerra contra el terrorismo y las ocupaciones de Irak y Afganistán parecen no tener fin.

 

La convicción de los estadounidenses de que todo es posible y de que no necesitan de nadie se tambalea. Impotentes para cambiar el rumbo de las cosas, se desvanece la sensación de que son dueños de su destino y de que todo lo pueden a fuerza de valor y perseverancia.

 

La misma campaña presidencial refleja un poco ese estado de cosas y los dos candidatos se esfuerzan por ofrecer una ilusión de orden y de esperanza. John McCain promete la seguridad que da la experiencia en tiempos inciertos. Barack Obama habla de un futuro promisorio y la gente acude masivamente a sus actos, gritando la consigna "Sí, se puede".

 

Pero el estadounidense común parece abatido por la andanada de noticias negativas. Una nueva encuesta de The Associated Press-Ipsos indica que apenas un 17% opina que el país está bien encaminado.

 

Un estudio de ABC News-Washington Post señala que sólo el 14% piensa que se avanza por la senda indicada.

 

"Es algo que mete miedo", dijo Charles Truxal, un ejecutivo jubilado, de 64 años, de Rochester, Minnesota. "La gente piensa que las cosas van a mejorar, y no mejoran. Y uno termina encerrado en el sótano porque se avecinan tornados. Si uno lo piensa, tiene muy pocas posibilidades de cambiar las cosas".

 

Basta mirar el pronóstico del tiempo, abrir la billetera o ver las noticias para deprimirse.

 

Una serie de inundaciones causó enormes pérdidas en comunidades del centro del país. ¿Fueron producto del calentamiento global, ante el cual el hombre se siente indefenso, o un diluvio inusual al final de la primavera?

 

A los afectados no les interesa demasiado la respuesta. Si no lo cree, pregúntele a algunos de los habitantes de Nueva Orleáns que sobrevivieron al huracán Katrina y ahora residen en una ciudad en la que, a mil días de la tragedia, sigue habiendo barrios deshabitados, algo que causa vergüenza entre la población e incredulidad en los visitantes.

 

Igual que en el resto del mundo, los alimentos son cada vez más escasos y más caros como consecuencia del aumento del consumo en países como China e India y de los altos costos de los combustibles. El uso de maíz para producir combustible hace que disminuya la cantidad de tierra dedicada a producir alimentos. Los precios del arroz se han triplicado y algunos negocios comienzan a racionarlo.

 

Los residentes de Washington y sus suburbios a menudo se quedan sin luz por prolongados períodos tras el paso de tormentas, no de terremotos ni por ataques terroristas. En California se pide a la gente que consuma menos agua en medio de una sequía.

 

Si quiere alejarse de todos los problemas, difícilmente pueda ir al exterior. La debilidad del dólar hace que resulte muy caro viajar afuera del país. Para colmo, algunas aerolíneas ahora cobran por el equipaje.

 

La televisión tampoco ofrece mucho escape. Una huelga de guionistas impidió la producción de programas nuevos durante varios meses. Y el diario al que uno está acostumbrado podría pronto ser una reliquia en esta era de la internet. Lo mismo que los negocios de videos ahora que la gente ve películas en línea o las recibe por correo.

 

Siempre está el refugio del deporte, ¿verdad?

 

Hasta cierto punto. Dos leyendas del béisbol, Barry Bonds y Roger Clemens, fueron acusadas de usar sustancias prohibidas y se sospecha que varios árbitros de básquetbol se dejaron coimear.

 

No es la primera vez que los estadounidenses sienten que han perdido el control.

 

Horatio Alger, autor de novelas baratas en las que el protagonista se sobrepone a la adversidad y se hace rico y famoso, explotó ansiedades similares cuando Estados Unidos se encaminaba a ser una potencia industrial a fines del 1800.

 

El historiador de la American University Allan J. Lichtman dice que Estados Unidos sorteó peores momentos, incluyendo la crisis económica acompañada de la toma de rehenes en Irán en 1980, la Guerra Fría, la Guerra de Corea y la persecución desenfrenada de comunistas a fines de la década de 1940, principios de la del 50. Todo esto sin mencionar la depresión de los años 30.

 

"Luego de todos estos períodos negros, siempre vino una época de optimismo, en la que el estadounidense recuperó la confianza", señaló Lichtman. "Desde ya, eso no quiere decir que volverá a suceder lo mismo".

 

El electorado se está movilizando más que en otras ocasiones, decidido a buscar soluciones en una época de desasosiego, en la que la gente no cree que el gobierno ni el Congreso puedan resolver nada. El índice de popularidad del presidente George W. Bush ronda por el 30% y el del Congreso es más bajo todavía.

 

¿A qué se debe tanta vulnerabilidad? Después de todo, se sabe lo que hay que hacer para mejorar las cosas. O tal vez no, y estemos viendo como se desmoronan algunas nociones que considerábamos intocables

La crisis económica sigue ahogando a los norteamericanos

 La cadena Wal-Mart Stores Inc. encabeza los esfuerzos por no aumentar los precios de sus productos y eso ha obligado a sus competidores a hacer lo mismo.Pedazos de billetes esperan ser inspeccionados en la división de dinero dañado en el Departamento del Tesoro. AP  

Los consumidores estadounidenses tendrán que pagar más por los artículos que adquieran... muy pronto.

En lo que va del año, la mayor parte de la inflación ha sido resultado de un incremento en los precios de los alimentos y los combustibles.

Las cadenas minoristas se han resistido hasta ahora a aumentar los precios a fin de no perder ventas, pero el anuncio por parte de compañías como Johnson & Johnson y Hasbro Inc. de que subirán los precios de sus artículos no les permitirá muchas opciones, sino trasladar el aumento al consumidor.

"Aunque esos aumentos no se han trasladado hasta ahora a nivel de los comercios minoristas, es inevitable que lo harán en un momento determinado'', dijo Dean Baker, codirector del Centro de Investigaciones de Economía y Política.

"Los vendedores de automóviles y otros minoristas no pueden seguir absorbiendo los costos a nivel mayorista sin que parte de esos aumentos se trasladen a los consumidores'', añadió.

Sherwin Williams Co., fabricante de pinturas, anunció el 17 de julio su tercer incremento de precios en ocho meses. La compañía ha tenido "discusiones difíciles'' con sus minoristas, reconoció Chris Connor, presidente de la compañía.

Hasbro, la firma fabricante de juguetes, dijo que los vendedores al por menor se mostraron disgustados por el aumento de sus productos el lunes pasado, pero "lo están aceptando''.

Los aumentos dejan a los minoristas en un dilema: Si mantienen los precios sin cambios, las ventas no sufren, pero sus márgenes de ganancia se van reduciendo gradualmente. Si aceptan aumentar los precios, las ventas disminuyen.

Algunos economistas han dicho que una vez que los estadounidenses gasten sus $106,700 millones en cheques de estímulo económico, los gastos del consumidor se reducirán.

La cadena Wal-Mart Stores Inc. encabeza los esfuerzos por no aumentar los precios de sus productos y eso ha obligado a sus competidores a hacer lo mismo.

John Simley, vocero de Wal-Mart, dijo: "Siempre que sea posible, hemos trabajado con nuestros abastecedores para reducir el impacto inflacionario''.

Incluso Costco dijo que, aunque no va a asumir los aumentos de precios procedentes de los fabricantes de productos de alta demanda, demorará transferirlos al consumidor, al menos por unas semanas, porque quiere ser el último de los minoristas en hacer algo así.

Dow Chemical Co., la segunda compañía de químicos más grande del mundo después de la alemana BASF, va a subir sus precios en un 25 por ciento este mes, tras el incremento de 20 por ciento de junio pasado en todos sus productos.

Se espera que tal aumento aumente la presión en los fabricantes, porque los productos químicos de Dow se usan en prácticamente todo, desde los empaques de cacahuetes, las bandejas de comidas congeladas o los pañales para bebés.

Como resultado, muchos minoristas tratarán de reducir los precios para atraer a los compradores. Otros expertos piensan que el aumento de precios puede ser postergado, pero sólo por un tiempo. Otros señalan que mucho depende de cuánto dinero le sobrará a los consumidores luego que compren alimentos y gasolina para sus automóviles.